En Cuba el gobierno no se elige, sino se hereda. El poder en Cuba no pertenece al pueblo, sino a la familia Castro Ruiz. Y es también cierto que Castro liberó a su pueblo de la dominación de minorías nacionales e internacionales. Por lo que Castro se ganó un lugar de honor en la historia de América Latina.
Por un lado, el ejemplo cubano trajo consigo la convicción de que la revolución era realmente posible. Lo que aceleró el surgimiento de los diferentes grupos guerrilleros y el resurgimiento de la utopía como arquetipo político
y luego de la borrasca política que inició en los años 60 en muchos países latinoamericanos, habría que preguntarse ¿qué paso con el líder cubano? Cumplió Castro sus promesas económicas, políticas y sociales? ¿Existe actualmente en Cuba libertad de prensa, pluralismo político e independencia de la justicia ante el poder del Estado? ¿Existe en Cuba, al menos, bienestar, riqueza o prosperidad para la población? Estas son preguntas que, desafortunadamente, tienen, todas, una misma y negativa respuesta. Porque la situación económica, política y social de Cuba es desastrosa
. Luego, tenemos la crisis social, de valores, que enfrenta la sociedad cubana y que contradice a la ideología oficial. Un ejemplo. Cuba es famosa tanto por el Mojito como por el turismo sexual. Los cubanos cuentan -¡a manera de broma!- que Fidel está muy enojado con la mujer cubana debido a que la Revolución invirtió mucho dinero en sus mujeres y, en la actualidad, las compañeras son famosas por ser las prostitutas mejor educadas del mundo!
Es evidente que en Cuba no existe una Democracia ni tampoco un sistema de gobierno que garantice la libertad de los ciudadanos. No es ningún secreto que en Cuba la crítica política está enteramente prohibida.
El poeta Ernesto Valladares es, posiblemente, el ejemplo más doloroso y el que más mala conciencia produce en nosotros los intelectuales progresistas, de izquierda. Valladares fue condenado por el régimen castrista a 22 años de prisión únicamente por tener una opinión crítica en contra del gobierno.
Hoy en día, la figura del Líder Máximo no representa más que a un obsoleto, senil y marchito tirano. Un tirano que perdió la percepción de la realidad, tanto nacional como internacional.
Cibergrafia
http://heki.obolog.com/castro-otono-patriarca-12244
Bibliografia
El libro “el otoño del patriarca”.

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